Un nuevo podcast de Penalty Stroke con Marc Vizcaíno. Arrancamos temporada y lo hacemos con un jugador que acaba de ser subcampeón del mundo, aunque lo que más me interesaba de él no era la medalla.
Marc tiene 27 años, es de Matadepera y se apuntó al Atlètic Terrassa con tres. No viene de ninguna saga: llegó al hockey detrás de su hermano mayor. Su abuelo y su padre eran socios del club, pero iban al frontón.
Por el campo ha pasado por todas partes. Quiso ser portero y no le dejaron. Jugó de medio en categorías inferiores, debutó de delantero en División de Honor y hoy juega de defensa, de libre. Por el medio, dos años en el Vallès, en División de Honor B, que él señala como una de las dos etapas que le hicieron ser quien es.
La otra son las lesiones. Una pubalgia que arrastró casi dos años hasta que se le hizo una pequeña fractura en la cadera. Y después una rotura parcial del cruzado posterior, el que no es el habitual. En las dos el pronóstico fue de tres meses y en las dos estuvo diez fuera. Eso es lo duro, cuenta: llegas al tercer mes, sigues con dolor y ya nadie te puede decir cuándo termina.
En medio de todo eso debutó con la absoluta en el primer partido de la era Max Caldas y se lesionó días después. Se recuperó a tiempo de jugar el Mundial de 2023 en la India con una sola internacionalidad a la espalda. Meses más tarde, en una Copa del Rey, llegó la segunda lesión. Jugó los Juegos de París con dolor de rodilla. Y hace unos días dio su discurso de las cincuenta.
De ahí sale la frase que me quedo del episodio, y que no es una frase de deportista: aprendió a valorar cada entreno porque lo dio por sentado hasta que dejó de tenerlo.
Hablamos también de lo que hay alrededor. Marc es ingeniero informático por la Politécnica de Cataluña y vivió la universidad como un trámite: clase a las ocho, salir corriendo a las doce, ningún Erasmus. Hoy trabaja en Holanda como desarrollador en una consultoría, veinticuatro horas semanales, en una empresa que sí entiende dónde está su foco. Antes estuvo en otra que lo entendió hasta que vio la realidad del calendario de un internacional. Esa diferencia, la que separa a una empresa que lo acepta de una que lo acepta solo sobre el papel, es exactamente el hueco que intentamos cerrar desde Hueman.
Y acabamos donde acaba todo ahora mismo: en la inteligencia artificial. Marc ya no escribe código a mano. Dice que están dejando de ser programadores para ser arquitectos de software, porque el trabajo pasa a ser saber qué hay que construir y explicárselo bien a la máquina. De ahí salió también el panel de resultados que estamos montando: resultados.penaltystroke.es.
Esta temporada, la tercera en el HC Den Bosch, arrancó el domingo 27 en casa contra el Kampong. El objetivo que pone encima de la mesa es la liga. Y por detrás, Los Ángeles.
¡Gracias Marc!










